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Respiración- Vida



"ABRIENDO PUERTAS"





Cuando haces el movimiento de “abre la puerta de dos hojas” ejercitas tus pulmones, los órganos con los que respiras, con los que la vida entra en tu cuerpo y sale “vivida” por ti de forma constante todo el día.

Sin respiración no hay vida. Si no respiras bien no puedes tomar todo lo que la vida te ofrece, no puedes tomar el amor que los demás te dan, no puedes tomar la riqueza que te rodea y está a tu alcance.




Cuando no respiras bien porque temes perderlo todo te aferras reduciendo el espacio de tus manos a un puño, y un puño siempre agarro menos vida que una mano abierta, que acepta todo y deja marchar lo que ya no vale.
Abre la puerta de dos hojas para respirar con amplitud, para agrandar tus pulmones y que quepa en ellos más aire, más amor, más vida, más posibilidades. Abre las manos para recoger lo que necesitas, el amor que los demás te brindan, la luz, el agua, la riqueza, la ternura.
Abre los brazos y abarca el mundo para darle la bienvenida, manteniéndote flexible pero sin perder tus raíces.

En el movimiento de “abre la puerta de dos hojas” trabajamos los pulmones porque deseamos vivir más.
Las afecciones del pulmón tales como neumonía, bronquitis, asma, fibrosis, etc., son el signo que tengo un miedo muy profundo de ahogarme o de morir. Me siento tan ansioso que me limito a vivir en un territorio muy limitado que él también parece incierto. Puedo tener la sensación de que perdí mi territorio o de que lo estoy tomando (Mi cónyuge, mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi casa, mis ideas, etc.).
Si lo pierdo, es como si muriese, ya no sería nada!  Siento pues cierta dificultad en hallar mi lugar y administrar mis relaciones con el mundo que me rodea. Los pulmones sirven a mi respiración, y un mal funcionamiento de éstos trae una dificultad en lo que se refiere a la transferencia de oxígeno del aire hacía la sangre, función vital para mi supervivencia. Este mal funcionamiento sólo pone de manifiesto esta muerte que me asusta y que debo amansar.
Si tengo un dolor o una dificultad respiratoria, debo preguntarme si tengo la sensación de sentirme ahogado u oprimido en mi vida. ¿Tengo la sensación de que “me falta el aire”, sobre todo en mis relaciones con los miembros de mi familia? ¿Me siento limitado o tengo la sensación de que no me merezco ser feliz? Me siento triste y deprimido y debo aprender a reconocer mi valor personal y a hacer las cosas que me gustan.
En vez de “tener gusto” en entretener viejos recuerdos que me hacen melancólico y que pueden ampliar mi sentimiento de soledad y aislamiento, tengo interés en  mirar todo lo que tengo y toda la abundancia presente en mi vida. Tomo consciencia que soy constantemente protegido y guiado. Tengo el derecho de tener un territorio, un lugar bien mío que me es personal y que no pertenece a nadie más, igual como los demás tienen cada uno su territorio.

Es así como puede existir la armonía y que puedo desarrollarme plenamente.
Vuelvo a tomar el poder que me pertenece y respiro la vida ¡“con todos mis pulmones”!


¿Cómo abrir la puerta?

Primero, adelantar la pierna izquierda.
Elevar las manos a la altura del pecho para llevar el Chi hasta los pulmones y orientar las palmas hacia delante con los dedos hacia arriba.
Estirar los brazos hacia delante con las palmas al frente y el peso acompañando el Chi hacia adelante sobre el pie adelantado, con la espalda bien recta y la cabeza erguida.
Desde aquí, abrir los brazos hacia los laterales y progresivamente ir pasando el peso del cuerpo sobre la pierna atrasada, hasta terminar con los brazos en cruz y con todo el peso en la pierna de atrás, con las palmas hacia fuera. Girar las muñecas para que las palmas miren hacia dentro, manteniendo los dedos hacia arriba y volver a llevar los brazos hacia delante hasta que las palmas se enfrenten, de nuevo progresivamente habremos llevado todo el peso sobre la pierna adelantada. Volver a cambiar la posición de las palmas de las manos, para orientarlas hacia fuera y repetir 4 veces abrir la puerta de dos hojas.
Traer las manos al pecho, recogiendo el Chi hacia los pulmones, girar las manos para que las palmas indiquen hacia abajo y bajar el Chi hasta el Dan Tien, para terminar llevando las manos a los costados.
Recoger la pierna adelantada, cambiar de pierna y repetir.




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